El trovador (Il trovatore) de Verdi

La ópera empieza con un guardia alertando (All’erta All’erta) para que nadie interrumpa al Conde de Luna mientras ronda a su amada Leonora. El guardia cuenta que el padre del Conde quemó a una gitana, que supuestamente había embrujado a su otro hijo. Antes de morir, la gitana le dice a su hija Azucena que la vengue. Para ello, Azucena decide matar al hermano del Conde, pero se equivoca y mata a su propio hijo, quedándose con el hermano del Conde, el trovador Manrico, a su cargo. Manrico también ama a Leonora y es amado por ella. El Conde y Manrico luchan por ella sin saber que son hermanos. Luego en el campamento gitano, los gitanos cantan a coro (Vedi le fosche notturne ‘Ved los restos de las sombras nocturnas’) y Azucena le confiesa a Manrico que tiró a su hijo en la hoguera (Stride la vampa ‘Crepita la llama’), por lo que él no es su hijo, aunque luego se desdice. Pasado el tiempo corre la noticia de que Manrico ha muerto y Leonora decide meterse a monja. El Conde le canta desesperado Il balen de suo sonriso (‘El brillo de su sonrisa’). Pero justo llega Manrico y huye con Leonora mientras sueñan con casarse (Ah si, ben mio, coll’esere io tuo, tu mia consorte). Entretando, Azucena es apresada y va a ser quemada en la hoguera. Manrico sale en su busca y canta Di quella pira l’orrendo foco (‘Las horribles llamas de aquella pira’), antes de ser también apresado. En la prisión le visita Leonora y canta hundida el Miserere. Se ofrece al Conde a cambio de la libertad de Manrico, pero, cuando el Conde acepta, se toma un veneno porque prefiere estar muerta que en brazos de otro (Prima que d’altri vivere io volli tua morir) y muere. Ante esto, el Conde mata a Manrico, con lo que Azucena, antes de morir también, ha vengado a su madre (Sei vendicata o madre!), haciendo que el propio Conde mate a su hermano.

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